
Ben y Miko son una pareja agotada, pero apuntalada por la rutina. Shortcomings (Defectos) arranca en el momento crítico en el que ésta se resquebraja. La fragilidad de su relación emerge entonces junto a la toma de consciencia del enorme trabajo que requiere sostenerla -y de la incapacidad para hacerlo.
El primer "tapa dura" de Adrian Tomine (Faber and Faber, 2007) es, en realidad, la suma de los números 9, 10 y 11 de su serie Optic Nerve. Tres momentos de un proceso de desintegración, de ilusiones bloqueadas, de nuevos comienzos fallidos, de reacciones desesperadas. Tres fragmentos sobriamente descriptivos, que alcanzan su climax a base de laconismo. La imagen de más arriba es, de hecho, parte de una escena clave, la traumática despedida -que sucede íntegramente en silencio, fuera de página. La viñeta se queda clavada en el parking mientras todo ocurre en la terminal del aeropuerto de Oakland. Lo único a lo que tenemos acceso es al sabor asqueroso del mal café frío. Si una cosa logró Tomine fue describir desapasionadamente la sutil decadencia del agotamiento, las discusiones de pocas palabras, la persistencia del afuera. Como si de un Raymond Carver indie se tratara.
El comic flaquea, sin embargo, cuando abandona esta frialdad, cuando trata de dar profundidad psicológica a los personajes. Entonces, la historia se reduce a una mera y tardía crisis post-adolescente -but overdressed. Quizás sea posible ver en ella el callejón sin salida al que conduce un modelo de masculinidad absolutamente agotado, es cierto. Pero faltan buenas razones para arrastrarnos por él de la mano del protagonista. Si el libro no fuera tan bonito arrancaría el último capítulo y me quedaría con una historia de fracasos sin (necesidad de) explicaciones.

0 comments:
Post a Comment