No es país para viejos es, diría, lo mejor que se puede esperar de hollywood. Por su sobriedad formal me recuerda a Ford; por sus discretas subversiones diegéticas a los grandes directores europeos buscándose la vida en el sistema de estudios. Es, ante todo, una fría mirada a la violenta constitución de la sociedad americana. Desprovista de su aura mítica, negado el placer de su contemplación voyeurística, ahorrados los salvoconductos psicológicos, la violencia aparece repartida generosamente, como el nervio que recorre toda esa sociedad. Aún me pregunto si es más violenta la meticulosa actuación del asesino en serie o la respuesta de los estudiantes, primero, y los niños, luego, en dos situaciones de emergencia.
Hay en la película un momento excepcional, culminación del trabajo de puesta en escena de los Coen. Lo que debía ser el climax de la historia, el asesinato del protagonista, hasta entonces hilo narrativo de la historia, es abordado con un reparo bressoniano. No sólo sucede fuera de campo y alejadísimo del enfrentamiento entre el bien y el mal; conocemos el suceso a través del personaje menos implicado en él. Este desplazamiento, esta interrupción de las expectativas, esta frialdad, esta negativa a explicar, a razonar, es en sí misma un paso gigantesco contra la política de la representación hollywoodense. Es, diría, su cortocircuito. Como el propio film, los Coen establecen un lugar incierto en la frontera, en el margen, desde el que abordar, y desmontar, la construcción mítica y violenta de un imperio.
[Foto: IMG, hand painted american flag on minivan, williamsburg, nyc]

Tan meticuloso en el análisis como siempre... Sin embargo a mí me dejó tan fría que ni me paré a fijarme en esos valiosos detalles. Me alegra saber de tí. Un abrazo desde tierras mañas.
ReplyDelete¿Y qué hay del asesinato de la mujer del prota? de hecho, ¿la asesina? sólo se mira las suelas de los zapatos al salir de la casa...
ReplyDeletePara mi que si la asesina- lo de los zapatos va perfectamente bien con el resto del comportamiento obsesivo compulsivo luego de matar. Me parece que lo dejan ambiguo como para darle mas misterio aun a lo que rodea al asesino, y a la vez, para darle mas impetu a la escena final del accidente de automovil.
ReplyDeleteVaya, me reafirmo: el asesino nunca fue el mayordomo. Quien comete el crimen es el espectadorx.
ReplyDeletehehe,
ReplyDeletesi la vi el otro día y es magistral. Hacía mucho que no veía una buena película. Incluso el corte de pelo del Bardem, que no me molaba nada antes, empezó a encontrar su lógica. Coincido contigo en la intertextualidad de la peli, sus referencias y su hueco necesario en el panteón de obras maestras contemporáneas. Y sin embargo es más comedia de lo que pueda parecer.
bicos y apertas desde Tarragona