excavaciones en el mainstream #1: District 9


District 9 (Neill Blomkamp, 2009) es un caso singular: nacida de un fracaso (la película basada en Halo), dirigida por un novato protegido por Peter Jackson, situada y grabada en Johannesburgo, y construida a partir de una premisa abiertamente política en la que resuena la historia de Sudáfrica. El planteamiento es simple: en marzo de 1982 una nave alienígena se posa sobre la ciudad. Después de tres meses de desconcierto, un comando de humanos (armados) entra en la nave y descubre a cerca de un millón de criaturas (gambas, las llamáran luego) en un estado aparentemente lamentable. La presión internacional obliga al gobierno a hacer algo con ellos, y se les aloja (segrega, vigila) en un campo de refugiados, Distrito 9, que con el tiempo se convierte en un arrabal. Los no-humanos, se quejan los humanos, son sucios, maleducados, violentos, roban, hablan una lengua incomprensible, y en definitiva se aprovechan de ellos. A pesar de contar con el apoyo de algunos grupos de activistas, a principios del siglo XXI la tensión entre humanos y no-humanos es considerada en general inaceptable y se decide proceder al desalojo del Distrito 9 y al traslado de sus habitantes en un asentamiento más alejado, Distrito 10. Los encargados de llevar a cabo la operación son Multinational United, una mezcla genial entre las Naciones Unidas y una corporación global dedicada a la investigación y desarrollo de armamento, entre otras cosas.

A partir de esta premisa se desarrolla una trama de acción, heroísmo fallido, mutaciones y solidaridades, según guión más o menos previsible. Para dejarlo claro desde un principio, creo que el peaje que imponen las regulaciones del género estrangulan un planteamiento cuya potencialidad la película no alcanza a explorar debidamente. La plasmación fílmica de esta tensión es inusualmente transparente: el filme se presenta, en un principio, como una suerte de documental televisivo en el que se reconstruye la vida y obra del protagonista (el jefe de la operación de desalojo). El papel de los "expertos" es aquí brillante: sociólogos que explican las tensiones entre especies en términos de clase, abogados que inciden en las cuestiones legales, etc etc. Los clichés del género (el rescate de vídeos domésticos y tomas íntimas en familia, por ejemplo) juegan claramente a favor de la ironía del dispositivo. Pero esta ligereza, si se quiere, queda contrarrestada por el hecho de que la acción se desarrolla en escenarios reales del Apartheid, lo cual le otorga un siniestro anclaje en la realidad.

El problema surge cuando a esta puesta en escena "documental" (que estaría en la senda del mejor Peter Watkins) se le añade el modo "cinemático": la grabación tradicional desde un punto de vista externo e impune. Estos dos modos encarnan epistemologías completamente opuestas, cuya mezcla es tan incoherente como tramposa. Así, el filme abandona periódicamente la cierta opacidad que acompaña al pie de tierra para situarse en un punto de vista más favorable al espectáculo. De este modo, los puntos ciegos y las inevitables elipsis que genera el falso documental -lo que podría haber sido su gran baza- son sistemáticamente resultos por la segunda modalidad narrativa. Peor aún, en un par de ocasiones la información a la que tenemos acceso gracias a la omnipresencia de este segundo punto de vista se transfiere inexplicablemente a los personajes enredados en el documental.

Sería injusto, de todos modos, juzgar District 9 solamente como película. La habilidad corporativa ha sabido llevar las tesis planteadas en el guión allí donde la película las traicionaba. En primar lugar, el estreno estuvo precedido de una fantástica campaña publicitaria que empapeló numerosas ciudades con carteles de 'prohibida la entrada a no-humanos'. Los vi en baños públicos, cabinas telefónicas, bares, etc. De nuevo, se trataba de introducir la hipótesis en los espacios de la cotidianediad bienpensante. El film, además, se prolonga en la web, mediante una serie de páginas que, una vez más, estiran el argumento. www.d-9.com ofrece, entre otras cosas, una herramienta de vigilancia de incidentes y oportunidades de empleo para las 'gambas'. www.multinationalunited.com es la página corporativa de Multinaciones Unidas, en la que se explica su misión humanitaria. www.mnuspreadslies.com es su contrarréplica, el blog de un conocido militante por los derechos de los no-humanos. La tres páginas son convenientemente bilingües.

Tomado en su conjunto, diría que el universo Distrito 9 plantea con una claridad probablemente inalcanzable en la realidad inmediata las políticas humanas de gestión de la diferencia.


[foto: img, 'humans only, beograd, 2009']

0 comments:

Post a Comment